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A partir del inicio de la Novena de Navidad, todo cambia en el Valle de Sibundoy. Se pierde la noción de los dÃas. Se sabe que es 24 de diciembre de nochebuena, que es 28 es el dÃa del Carnaval del Agua, que el 31 se festeja el fin de año con la quema de los Años Viejos, que se pasa a un nuevo año entre fiestas, amigos y familiares. Viene el 4, 5 y 6 de enero, que son las fiestas populares de mayor trascendencia que llamamos Carnavales de Blancos y Negros. Tomado de  (Plan TurÃstico  del Valle de Sibundoy).
Estas fiestas son una excepcional oportunidad para conocer la tradición de los pueblos, las expresiones populares, de reencontrarse con familiares y amigos, compartiendo en un desfile de fiestas y comparsas que aquà te las presentamos.
Podemos iniciar con esta ruta en el mes de diciembre en las fechas que hemos mencionado. La tradición navideña se satura de encuentros, de fiestas familiares, de preparación de exquisitos platos tradicionales y tÃpicos de esta zona andino amazónica. Es común encontrarnos alrededor de una mesa llena de natillas, champús (un preparado espacial a base de maÃz), lechona, mote, cuy asado, gallina de campo, dulces de la gran variedad de frutales existentes en chagras y huertos.
El dÃa de los Santos Inocentes además del acostumbrado chapuzón de agua bajo un esplendido sol de verano, se presenta en la noche el desfile de disfraces
La alegrÃa y el sabor de carnavales empieza a desbordarse el 28 de diciembre, el dÃa de los Santos Inocentes, cuando todos, niñas y niños, jóvenes, señoras y señores, salen a las calles y con tarros, baldes y ollas, a mojarse mutuamente, porque ese dÃa es el Carnaval del Agua. Después de la lavada del año y el baile en el parque principal, en la noche se puede disfrutar del grandioso desfile de disfraz, en el que aflora la creatividad y el arte de quienes participan, donde la “patasolaâ€, la mona, el cura descabezado, el hombre invisible o la alegorÃa de cualquier personaje mÃtico, popular o polÃtico de turno, hacen gala de sus representaciones. En la noche generalmente se presentan en un ambiente de fiesta popular las aspirantes a alcanzar el reinado de los carnavales.
El 31 de diciembre además de los festejos de despedida del año se realiza el Desfile de Años Viejos, o muñecos de trapos, papel y aserrÃn, que son alegóricos al parrandero del pueblo, al polÃtiquero, a los damnificados de la catástrofe que anualmente nunca falta, a los protagonistas de la pelea parroquial del año, al frijolero quebrado y al minero empedernido entre otras alusiones de creación popular, concurren acompañados de la comunidad a la plaza central, donde se da lectura al Testamento en el que se hacen públicas las “verdades†del polÃtico hasta del mandadero del pueblo. Después de la premiación, las familias se encuentran en sus hogares y festejan hasta que llega la media noche, momento en el cual, se sacan los Años Viejos y se queman en las calles de la población, que ensordece el ambiente por la lluvia de fuego y estallidos por la gran cantidad de pólvora que esos muñecos llevan en su interior.
El 4 de enero ya iniciado el nuevo año, se apoya el talento y alegrÃa infantil, en el famoso Carnavalito, donde podremos apreciar en un gran desfile, diversidad de carrozas, grupos de baile, pequeñas candidatas que competirán por la corona como Reinita del Carnavalito. Ese dÃa en el parque los niños se divierten jugando con talcos y cosméticos. El objetivo del carnavalito es perpetuar la tradición popular de las fiestas de final y comienzo de año como un patrimonio cultural que debe conservarse.
Llega de esta manera el Carnaval de Blancos y Negros. El 5 de enero es el dÃa del Carnaval de los Negros, cuya programación inicia con el Desfile de las Familias Casteñedas, tradición destacada por mostrar de manera caricaturesca diversas facetas de la cotidianidad. Estas familias llegan a pedir posada en la región después de pasar por largas penalidades. Es asà como familias, vecindades o grupos de amigos realizan diferentes representaciones de la vida cotidiana o de sucesos especiales como Los Damnificados del Invierno, los Acarreadores de Lulo de Patoyaco, la Familia “Cabungaâ€, entre otras, con lo que generan un ambiente de jocosidad y alegrÃa. También se presentan candidatos que se competirán por el cetro y el honor de ser considerado el Rey Feo de los Carnavales. La algarabÃa llega a su máxima expresión en el parque principal cuando empieza el juego de pintar a todo el mundo de negro y de colores. Las orquestas de la región y las invitadas convocan al baile, al goce, a la rumba popular. Esta fiesta dura hasta el amanecer, cuando las gentes llegan a sus casas a bañarse por la “negreada†y prepararse para el dÃa siguiente, 6 de enero o Carnaval de los Blancos, donde el derroche es lo máximo. Se puede disfrutar de múltiples manifestaciones artÃsticas y culturales.
Los artesanos demostrarán sus grandes dotes de creatividad en la presentación de sus carrozas de fantasÃas, en las que recrean mitos, leyendas, paisajes y tradición cultural propia. Este desfile va precedido de las reconocidas comparsas que generalmente provienen de las veredas y son conjuntos de personas en especial de la comunidad indÃgena que con atuendos coloridos danzan y tejen sus cintas al son de sus propios conjuntos musicales. Cada comparsa tiene sus caracterÃsticos vigilantes o “churchur†con licencia para robar talcos y cariocas. Las comparsas llenarán de colores las calles, sus coreografÃas, sus varas de cintas que se entreteje y con la música tradicional campesina e indÃgena llenaran de bailes todos los rincones. El parque se llenará de talcos y polvos, de alegrÃas y bailes al son de las orquestas.
Generalmente se realiza el conocido “Remate†del carnaval el 7 de enero en veredas o inspecciones de policÃa de los municipios del Valle de Sibundoy, lo que se aprovecha para descansar y compartir, auque algunos “profesionales†continúan festejando. Tomado de  (Plan TurÃstico  del Valle de Sibundoy).
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